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En el transcurso de la vida, tanto en la cotidianidad como en las situaciones extremas, se presentan circunstancias estresantes que tienen un impacto negativo en la psique y por ende, en todo el cuerpo. Este estado de tensión produce respuestas físicas o emocionales desfavorables que pueden manifestarse bajo diferentes formas, tales como nerviosismo, contracción muscular, dolor, erupciones alérgicas, hinchazones, acidez estomacal, pérdida de cabello localizada, alteraciones del sueño... el síntoma es la reacción biológica a este estrés. Es el lenguaje utilizado por el cuerpo y cada persona somatiza la sobretensión de manera particular y en una zona corporal especifica.
¿Cuál es el impacto del estrés sobre nuestro cuerpo?
Bajo el estrés, los músculos se contraen y bloquean el flujo de la energía vital hacia una región específica del cuerpo. Esta respuesta corporal inconsciente frente a una acción inhibidora externa (por lo general afectiva, emocional o psíquica) frena y detiene el movimiento espontáneo. Al reprimir esos impulsos y emociones se forman corazas musculares y/o emocionales que pueden ser profundas dependiendo de la importancia del conflicto y de su duración en el tiempo. Los músculos, que componen la coraza así formada, pueden no solo endurecerse crónicamente sino también recubrirse de grasa para crear una capa suplementaria de protección o aislarse de la fuente de agresión.
¿Quién demostró la existencia de las corazas musculares?
Wilhelm Reich fue el primero en divulgar la existencia de corazas musculares. Luego Marie Lise Labonté descubrió corazas energéticas y emocionales. Según Reich, las corazas se manifiestan en forma de anillo de tensión cuyas estructuras son segmentadas y perpendiculares al torso. Representan armaduras que mantienen protegido el segmento acorazado detrás de corazas que lo insensibiliza. No están asociadas a un músculo específico sino al conjunto formado por el tejido conjuntivo o miofacial, los músculos, los huesos, las arterias y venas e incluso los órganos internos.
¿Qué son los movimientos psicosomáticos?

Los movimientos psicosomáticos son ejercicios específicos que utilizaremos con el objetivo principal de combatir el estrés y sus consecuencias sobre el cuerpo y la mente. Esos suaves movimientos facilitan la liberación de las corazas, permiten un acercamiento respetuoso hacia nuestro cuerpo reforzando la conciencia corporal sobre todo de la zona acorazada, consolidando al mismo tiempo la unidad indisociable entre lo físico, psicológico, energético y espiritual.
¿En qué consisten?
Esos ejercicios que denomino movimientos psicosomáticos están constituidos por diferentes técnicas que aprendí a lo largo de mi carrera.
• Ejercicios de conciencia corporal
Esos ejercicios proponen descubrir y sentir el cuerpo de manera diferente. Este proceso de atender y enfocar las percepciones sensoriales percibidas permite afinar el contacto con nosotros mismos. En el proceso de enfocarnos, al observar mentalmente cada parte de nuestro cuerpo, creamos una relación de comunicación que aumenta la autoconfianza. La conciencia corporal revelada con esos ejercicios, nos ofrece una nueva aproximación. Nos faculta enfocar los mensajes corporales para entender lo que requiere atención. Mantener una sana relación con nuestro cuerpo es saber escuchar y entender los mensajes expresados. Esos mensajes son las herramientas que nuestra biología dispone para expresar lo que ocurre en lo interno al llamar la atención y exigir un cambio. Si las presiones externas y los conflictos que vivimos se intensifican, nuestra biología busca la manera de solucionar el problema y aparecerán las enfermedades. Muchas enfermedades tienen sus sentidos escondidos.
• Relajarse
Relajarse es fácil. No necesitamos técnicas complicadas reservadas para personas avanzadas en el arte de meditar. Es suficiente adoptar una postura de descanso confortable. Luego, debemos concentrar la atención en soltar y abandonar sucesivamente cada parte del cuerpo de todo tipo de tensión alojada, desde los pies hasta la cabeza. Debemos estar atentos y observar las sensaciones producidas por la concentración de la atención sobre la relajación progresiva de todos los músculos. Mantener una atención concentrada favorece la estabilización del pensamiento y ofrece un descanso mental.
• Los automasajes y digito presión

Para realizar los automasajes colocaremos una pelota pequeña debajo de las zonas acorazadas dejando que los músculos contraídos se apoyen y se relajen. Respiramos profundo sin oponer resistencia. La recibimos. La dejamos penetrar y aflojar el musculo contraído. Luego, dependiendo del ejercicio elegido, podemos levantar la pierna o el brazo. De esta manera agregamos el peso del miembro elevado y la fuerza de gravedad para permitir a la pelota hundirse en los músculos contraídos. Respiramos profundo y realizamos movimientos muy sencillos que van a desatar los nudos de los músculos contraídos y acortados, relajando de esta manera la fuerza desmesurada que los aprieta. Para realizar digito presión utilizaremos dos peloticas colocadas en zonas estratégicas de la espalda por ejemplo. Esas pelotas ejercen presión sobre los canales energéticos reactivando el flujo energético y corrigiendo desajustes orgánicos ocasionados por el estrés.

• Masaje reflexivo podal
Dentro de los automasajes se encuentra el masaje reflexivo de la planta de los pies. Este agradable y eficiente masaje es sencillo de realizar. Lo único que necesitamos al principio, es una pelota de tenis o beisbol que estimulará la planta de los pies. Esto se llama masaje reflexivo o también reflexología porque se basa en la estimulación de las regiones plantares llamadas zonas reflejas.

• Trabajo de liberación de las corazas
Los movimientos psicosomáticos son un pretexto para que nuestro cuerpo descubra, a partir de una consigna general, otra manera de moverse. La mayoría de las veces los movimientos son muy sencillos y básicos, pero nuestro cuerpo acorazado y tenso responde siempre con la misma respuesta codificada e inconsciente para realizar dicho movimiento. Cuando no existe regla que estereotipa del movimiento, dejamos que nuestro cuerpo encuentre una manera más fácil y espontánea de realizarlo.
Este profundo trabajo de sanación debe hacerse de manera suave y respetuosa con nosotros mismos y necesita de una preparación previa. Utilizaremos para eso movimientos sencillos para aliviar las zonas adoloridas por tensiones físicas, emocionales o afectivas. Esta preparación de la zona afectada se realiza con micro movimientos precisos que se dividen en las siguientes subcategorías:
• Apertura
Lo primero que buscamos con esos movimientos de apertura es abandonarnos, recogernos y entregarnos a la sensación producida. Segundo, soltar nuestra respiración y relajar conscientemente la musculatura que se prepara para abrirse. Con el objetivo de abrir por ejemplo la caja torácica para liberar su coraza y restablecer la respiración en esta zona podemos utilizar un almohadón largo y redondo, cojín o un roller, si tenemos uno.
• Descompresar
Cuando una coraza aprisiona una zona corporal, afecta una o varias articulaciones, en las cuales el movimiento pierde su fluidez y la compresión interarticular desgasta los cartílagos que recubren las extremidades de los huesos que la compone. Los movimientos de descompresión articular que permiten disminuir la presión articular se deben ejecutar de manera continua y a un ritmo por lo general lento, muy propio a cada uno.

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