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Muchos de los pacientes que acuden a mi consultorio vienen por alteraciones posturales. Por ejemplo, manifiestan dolores, malestares en la espalda o alteraciones estructurales como la escoliosis o hiperlordósis lumbar. Muy a menudo se trata de estudiantes o de personas con una lesión específica o con malos hábitos posturales.
¿Qué es lo que altera la estructura?
Existen varios factores, tanto físicos como psicológicos, que intervienen y cambian de distintas maneras el modo de estar de pie y de movernos, dando a la silueta la forma particular que define a cada uno. Tanto los conflictos emocionales como las tensiones, las enfermedades, los factores estresantes de la vida en general, las posturas inadecuadas y sostenidas por mucho tiempo en el trabajo o en el colegio, alteran el cuerpo puesto que deforman la estructura. Los cambios que se originan como consecuencia producen disfunción de las posturas estáticas y dinámicas, así como también desbalances musculares que alteran la funcionalidad corporal.
La mayoría de las alteraciones posturales tienen que ver con el deslizamiento de uno o varios de los segmentos corporales y provienen generalmente de la modificación espacial de una de las masas pélvica, torácica o cefálica, las cuales se salen de la alineación vertical efectuando una rotación y/o una inclinación.
Esas alteraciones posturales alteran el balance de tensiones entre los elementos óseos y miofasciales generando una tensión muscular hipertónica patológica. Los demás segmentos reaccionan a este desajuste intentando compensar el desequilibrio a fin de mantener la verticalidad. Esto es lo que se denomina una alineación de compensación.
¿En qué consiste la terapia?
• Evaluación postural: En la primera sesión realizo una evaluación postural que me permite conocer la historia que el paciente y su cuerpo cuentan. Observarlo, no solamente a través de los síntomas que describe sino también a través de una lectura corporal minuciosa, me permite entender el cómo y por qué un determinado síntoma se disparó y también ir más allá del síntoma para desenterrar la causa.
• Fotografías: Tomo también fotos con perspectivas diferentes: de frente, de espalda y de ambos perfiles. Las imágenes y los comentarios explicativos descubren y explican los diferentes problemas estructurales que ocasionan un malestar determinado. A través de esas imágenes se revelan las principales alteraciones estructurales que no son obvias y que, por ende, el paciente no percibe en su cuerpo. Al conscientizarlas será más fácil entenderlas, trabajar sobre ellas y eliminarlas. Es importante educar al paciente de manera que tome una parte activa en su proceso de corrección postural. Tomar fotos periódicamente (por ejemplo, cada seis meses) también me permite realizar el seguimiento y evolución del paciente en terapia.
• Autorretrato: Luego, invito a mi paciente a realizar un autorretrato de su cuerpo entero a través del cual expresa una dimensión fundamental de su ser en la que se proyectan tanto su imagen corporal como los rasgos permanentes de su personalidad. El dibujo personal expresa el conocimiento que la persona tiene de sí mismo, es el reflejo de su personalidad, una expresión evidente de la proyección consciente e inconsciente de su yo.
• Ejercicios a realizar en casa: En sesiones posteriores, enseño a mi paciente ejercicios a realizar en su hogar para que sepa qué hacer para aliviar los dolores y asentar al mismo tiempo los efectos de la terapia. Esos ejercicios se revisan periódicamente para corregir posibles errores en la ejecución y cada tres semanas se sustituye por otros de acuerdo con la progresión obtenida en terapia.
• Cambios de hábitos: Luego, juntos detectamos los malos hábitos o gestos que son generalmente el origen de la disfunción y del dolor. También pongo énfasis en la corrección de las posturas deficientes enseñando al paciente cómo modificar su manera de estar sentado frente a la computadora, levantar peso, por ejemplo, e incluso revisamos las posiciones que adopta al dormir. El paciente debe estar atento a la percepción que tiene de su cuerpo en todo momento.
Técnicas para corregir la postura y actuar al nivel músculo-esquelético. Si queremos corregir la postura tendremos que restablecer el equilibrio muscular perdido mediante la tonificación de los músculos alongados generalmente más débiles pero sobre todo por el estiramiento de los grupos musculares dominantes y retractados. Generalmente son los músculos posteriores, rotadores internos e inspiradores. El objetivo de la terapia de los desequilibrios musculares es restablecer la longitud, la fuerza y el control de la función muscular. Con esta finalidad utilizo diferentes técnicas terapéuticas como el Body Rolling, los estiramientos activos, pasivos y asistidos, las pelotas terapéuticas, el Roller (explicadas en la página Técnicas).
La imagen presentada aquí ilustra la evolución de una paciente que acudió a terapia por presentar alteraciones posturales que podemos visualizar en la primera foto que le tome en el momento de su primera evaluación. Las otras fotografías muestran durante su terapia y muestra los resultados alcanzados después de 6 meses y la ultima al año de terapia.

• Técnicas para trabajar la coraza muscular Puedo también utilizar masajes musculares profundos con la finalidad de levantar cortes energéticos y permitir la expresión emocional. Esos masajes activan de manera profunda el sentido de sí mismo en el paciente al sentir la zona trabajada y reactivan la memoria corporal y pueden producir la expresión de emociones retenidas por mucho tiempo. Es importante, en efecto, trabajar los aspectos profundos del funcionamiento psicoafectivo del paciente.

Nuestro cuerpo es la causa y el efecto, es el medio de expresión que refleja nuestro carácter y las diferentes personalidades que nos conforman. Es nuestro medio de comunicación con nosotros mismos, el otro y el medio externo.

 

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